Por fin llega el examen.
Prepararlo ha sido ya toda una experiencia, pensando la dificultad de los ejercicios
que iba a poner, el tipo, etc. Pero gracias a Paco, que me ha orientado muy
bien con lo que se ha preguntado otros años, lo he podido hacer sin problema.
El día del examen todo
transcurrió con normalidad. Y una vez terminado, ¡a corregir!
La corrección ha supuesto también
un reto, ya que es complicado saber cómo penalizar errores, cómo ser
equitativo, y a la vez, no ser muy estricto. Pero me hice una pequeña tabla
dónde tabulaba lo que restaba cada error, y lo aplicaba estrictamente, para así
tener un criterio común con todos los alumnos.
Además, hice una tabla Excel dónde
puse la nota que cada alumno sacaba en los diferentes ejercicios, apuntaba los
errores más comunes generales y alguno específico de algún alumno y además
incluía la nota del examen anterior, que era de ecuaciones. De tal forma que
podía analizar si los alumnos habían mejorado o no, si el conjunto de la clase
lo había hecho con respecto al anterior examen y qué ejercicios habían sido más
asequibles y cuales más complicados.
Los resultados, a pesar de que no
fueron todo lo buenos que me hubiesen gustado, en escala absoluta, sí que
mejoraron bastante con respecto al anterior examen. ¡La nota media de la clase subió un punto y medio!
Durante la corrección les enseñé
los resultados, para que fuesen conscientes de su progresión tanto grupal como
individual. Y vimos los errores más comunes. Haciendo hincapié en que a veces
la falta de concentración es clave, y que eso además es una actitud que tenemos
que intentar cambiar entre todas, ya que trasciende más allá de la asignatura
de matemáticas, incluso más allá del instituto. La concentración es algo que
hay que tener presente para tener éxito en cualquier cosa que emprendamos en nuestras
vidas.
Otra de las experiencias que me
ha gustado mucho de esta semana ha sido ayudar
a dos alumnos de forma individualizada. He estado con cada uno de ellos una
hora aproximadamente, en la que hemos analizado su examen, visto los errores y
los aciertos más comunes y preparado el examen de evaluación. Me ha permitido
conocer más profundamente a los alumnos y sus circunstancias. He podido
comprobar lo sensibles que son muchos de los niños a su entorno, lo
influenciados que están por él y lo que a veces estos factores no son tenidos
en cuenta cómo se debería en el proceso educativo del alumnado en general.
Una de las charlas que tuvimos
esta semana fue la de TICs, con
Susi. En ella vimos la cruda realidad de los recursos TICs de los centros, y de
su gestión a veces deficitaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario